Tuesday, April 27, 2010

Cristianismo, cuando la Idea se vuelve cuerpo…


Cristianismo, cuando la Idea se vuelve cuerpo…


Hasta ese momento se había utilizado la imagen de lo sagrado como una serie de narraciones que contenían la posibilidad de atisbar en lo distinto.

El Cristianismo es la posibilidad de la aparición del cuerpo de lo sagrado en sí mismo, sin narrativa, como un acto contundente, presencia, revelación.

El cuerpo de Cristo es el lienzo en el que magia, mitos, religión e historia se escriben de nueva cuenta. Una página en blanco donde no son necesarias las palabras. En lugar de los textos de múltiple exégesis surge la imagen contundente, vaciada de presencia y llena de ausencia.

Transustanciación:
La doctrina de la Transustanciación se basa en la narración bíblica de la última cena y en la interpretación literal que de ella se hace. Las palabras de Cristo son:
"Tomad y comed, esto es mi cuerpo. " ... "Tomad y bebed, esto es mi sangre"
Mateo 26: 26-29, Marcos 14: 22-25, Lucas 22: 14-20
Que deben ser tomadas literalmente, sin interpretaciones simbólicas, ya que el texto original del Evangelio según San Juan utiliza las palabras griegas "fagon" que significa literalmente "comer".
Para entender la doctrina de la Transustanciación se emplean dos términos filosóficos básicos: sustancia y accidentes:
Sustancia es aquello que hace que una cosa sea lo que es.
Accidentes, son las propiedades no esenciales, perceptibles por los sentidos.
Por ello, en la Transustanciación, la sustancia del pan cambia, por un milagro y por las palabras de la consagración que pronuncia el sacerdote, y se convierte en la sustancia del cuerpo de Cristo, el pan ya no tiene lo que lo hacía pan, ahora es el cuerpo de Cristo, de igual manera pasa con el vino, pero permaneciendo los accidentes del pan y el vino como su olor, textura, sabor. Como la sustancia es la de Cristo, cualquier pedazo minúsculo contiene a Cristo todo entero, igualmente cualquier gota del vino. De este modo comiendo sólo el pan o bebiendo sólo el vino se come o bebe el cuerpo entero de Cristo.
El Catecismo de la Iglesia Católica afirma al respecto:
"La presencia del verdadero Cuerpo de Cristo y de la verdadera Sangre de Cristo en este sacramento, `no se conoce por los sentidos, dice S. Tomás, sino sólo por la fe , la cual se apoya en la autoridad de Dios'. Por ello, comentando el texto de S. Lucas 22,19: `Esto es mi Cuerpo que será entregado por vosotros', S. Cirilo declara: `No te preguntes si esto es verdad, sino acoge más bien con fe las palabras del Señor, porque él, que es la Verdad, no miente"
S. Tomás de Aquino, s.th. 3,75,1, citado por Pablo VI, MF 18.


Inmediatamente después de que el rostro de Cristo fue revelado como la imagen de Dios encarnado, el cristianismo incipiente se dividió en dos grandes bandos: Para unos, Constantinopla, que adoptaron la línea imperial, la representación del rostro de Cristo y su culto, serán a partir de entonces hechos prohibidos y blasfematorios. Para otros en cambio, que se dicen fieles seguidores de la tradición, este rostro debe ser pintado y adorado a pesar de todas las represiones militares de las que fueron objeto los iconófilos. No hace falta decir que estamos evocando la crisis iconoclasta, que en su parte más profunda, trata de la legitimidad del icono que manifiesta el rostro de Cristo, el Hijo de Dios también llamado Economía del Padre. Para unos, la Economía fue restrictiva; para otros autorizaba la proliferación de una imagen.
Economía, es decir okonomia, se lee en griego IKONOMIA; dicho de otro modo, el gestor supremo, el gran ecónomo, es Dios Padre, que dispensó su esencia para distribuirla a través de su propia imagen, imagen natural del Hijo.


Nicéforo decía en sus “Antirréticas II”
“¿Quién pues, por poco sentido común que tenga, no pensará que una cosa es la inscripción y otra diferente la circunscripción? La circunscripción se entiende como la mimética, que implica el trazado de los contornos y la representación según un modelo natural. La inscripción, es apuntar la mirada en un cuerpo que, aunque aparezca en un espacio especifico, está ajeno a su posible totalidad en ese espacio. Está vacío de él.
El debate inicia a partir de la relación poder /mirada. El icono no encierra la materia dentro, la apunta y lanza al infinito. No aprisiona ni limita el Rostro. El Verbo no puede ser detenido puesto que es movimiento puro. La inscripción reivindica la palabra, el verbo. Crea un trazo o graphé que anuncia. En el trazo está el acto de fe, la posibilidad de no nombrar lo que es innombrable.

Cristo no está cercado en la imagen, es decir, no está circunscrito, pues la imagen no es un ser, sino un relativo. La carne de la imagen, encarnación de la ausencia, es tan sobrenatural como lo fue la carne de Cristo después de la resurrección. La mimesis icónica instaura, pues, un parecido que no es una identidad esencial, un parecido formal que indica una dirección de mirada y no un lugar de reconocimiento.

La imagen de Cristo esta vaciada de su presencia pero llena de su ausencia.

No puede existir algo más fiel a la encarnación que la kénosé, es decir, el vaciamiento. Encarnarse es vaciarse. Cuando el verbo se hizo carne, la divinidad no se llenó de materia, ni la materia de divinidad. El icono como memoria de encarnación, es una memoria del vaciamiento, que plantea el problema de la infinitud del trazo. La kénosé es la legitimización de la humildad, la pobreza y la desnudez del Mesías. En una palabra, kenosis, en el gasto del supremo ecónomo, es el sacrificio del Padre que exilia a su hijo fuera de la gloria durante su vida terrestre. No porque deje de participar en la gloria del Padre, sino porque ha renunciado a volverla visible.
La kenosis fue sin duda el momento que marcó la elección suprema al mismo tiempo que el absoluto, la muerte en la cruz, acompañada del grito “¿Por qué me has abandonado?”. De este modo, el desgarro que encarna el signo que le designa por sus contornos, deberá ser más negro sangrante y terrible, es la idea de la definición total en el espacio de un tiempo otro.
Una de las más poderosa pruebas de trasgresión de la naturaleza humana.
El trazo produce una partición del espacio, como la venida del Cristo ha producido la partición del tiempo entre la antigua y la nueva alianza. Ahora los cristianos tienen derecho al rostro, signo de la nueva Ley. Cristo debe ser representado en la cruz, la sola idea de la cruz desnuda es la imagen de la miseria humana. El sacrificio es la enunciación del no límite histórico sino de la posibilidad de horadar en él.
La transfiguración del cuerpo que ha resucitado, es el rostro, la mirada, es la presencia pura.

La imagen del rostro de Cristo, bordea al Cristo, del mismo modo que su gracia ausente, bordea la mirada del contemplador que metamorfosea esta ausencia en presencia porque tiene fe.
El Cristo sobre el icono no es agradable porque no es una figura que decora. No está visible pero sí ve, el icono instaura una relación entre dos miradas. El icono es completamente exterior. Todos los rasgos del Cristo no existen como tal con las rasgaduras, en la materia de lo sagrado.
El color se coloca por estratos sucesivos, desde el más oscuro hasta el más transparente. El gesto del iconografísta es la memoria de la redención progresiva de la carne que sólo ofrece a la mirada una superficie apta para la travesía del espíritu. El rostro de Cristo en el icono, bordea su esencia, reitera la encarnación sin llegar a presentarlos nunca. El lugar del icono es el infinito.
La idolatría es relegada, puesto que la mirada no encuentra nada sobre lo que “pacer” sobre este objeto vacío.

La economía preside todas las formas de encarnación posible, es decir todas las nidaciones productivas de sentido a partir de una forma vacía. La economía ocupa un lugar en una tópica uterina. Es el cuerpo de la madre. María es la residencia del infinito. La Iglesia también tiene entrañas. La Virgen es el cuerpo de la Iglesia. La Iglesia contiene a Dios sin encerrarlo.

El rostro humano de Cristo es el fruto del vientre de la Virgen, tiene la forma de Cristo y permanece vacío en el sentido de que el lugar de kenosis.

El icono es la imagen del poder temporal y espiritual contenido por el vaso comunicante que es la Iglesia.
El icono es sólo un hilo muy frágil, sutil, en el que se metaforizan lo vacío y lo lleno.

El iconoclasta (quien está en contra de la imagen) queda sin respuesta ante la imagen contundente del Cristo.

La metáfora es la posibilidad eterna, el deseo; el iconoclasta no sabe de la metáfora*, sólo conoce la alegoría* no conoce el espacio simbólico, no atisba en el vacío.
Metáfora: Es cuando se establece una relación de semejanza entre 2 términos y alguna característica o cualidad que existe entre ambas.

Alegoría: figura literaria o tema artístico que pretende representar una idea abstracta valiéndose de formas humanas, animales o de objetos cotidianos.

La forma va en contra del vacío, siente horror de éste.

En el arte, la idea de que la forma llene al espacio, es un horror al vacío a la no intervención, a la sensación de no control. El arte controla los espacios, los llena, inunda de presencia formal el espacio abierto, el vacío. Crea su propio tiempo y ata el espacio a este tiempo. Es una lucha en contra de lo posible, del deseo. En la obra de arte total, el deseo deja de ser autónomo y deviene objeto de deseo.

La Iglesia, que centra su poder en el rostro de Cristo, el icono, se ha convertido en la clave de la perennidad de una idea. Por eso es un espacio diferenciado, lo sagrado deviene un tiempo propio, deja de ser profano y nos lleva a la metáfora.

El canto gregoriano se vuelve memoria de la eterna caída. En su duración pareciera vencer el vacío de Dios. Es un recordatorio de la pérdida del paraíso. Un eterno ritual que nos hace presente eso que se nos fue de las manos.

En otros tiempos, en Rusia, bajo un régimen socialista que desacreditaba toda imagen icónica que estuviera fuera de los código del estado soviético, Casimir Malevich buscó los espacios vacíos, llenó de suprematismo el universo para apuntar la posibilidad de un vacío pleno.
"Las claves del Suprematismo me están llevando a descubrir cosas que todavía están fuera del conocimiento. Mi nueva pintura no pertenece únicamente a la tierra. La tierra ha sido abandonada como es diezmada una casa. De hecho, el hombre siente un gran anhelo por el espacio, un impulso de "liberarse del globo terráqueo"". 

"Me ví a mí mismo en el espacio, oculto entre puntos y bandas de color; entonces entre ellos me sumergí en el abismo. Aquel verano me declaré a mí mismo el dueño del espacio". 

"El Suprematismo es un arte de los colores puramente pictórico, cuya independencia no puede ser reducida a un solo color (...) La necesidad de obtener el dinamismo de la plástica pictórica indica el deseo de hacer salir a las masas pictóricas del objeto para ir hacia la autonomía del color, hacia la hegemonía de las formas pictóricas que constituyen exclusivamente su propio fin con relación al contenido y a los objetos, para ir hacia el Suprematismo no figurativo, el nuevo realismo pictórico, la creación absoluta.
El cuadrado es un niño regio lleno de vida.
Es el primer paso de la creación pura en arte. Antes de ella existían fealdades tontas y copias de la naturaleza.
Nuestro mundo del arte se ha vuelto nuevo, no figurativo, puro.
Todo ha desaparecido, ha quedado la masa del material a partir de la cual va a construirse la nueva forma".

(De Kazimir Malevich, Catálogo del Metropolitan Museum of Art, New York, 1991; de Malevich, Artist and Theoretician, 1990; y El nuevo realismo plástico.K.Malevitch, Alberto Corazón,1975).

En otro momento, Mark Rothko crea en su pintura espacios en los que todo puede ser, en un ámbito que “religa”, que nos lleva a un encuentro con nosotros mismos. Sus cuadro dejan de ser un expresión formal para llevarnos a un estado. El estado puro de la materia…

En 1964 recibe de Dominique y John de Menil el encargo de realizar una serie de obras de gran formato para una capilla que piensan levantar en la universidad católica de Houston. Se trataría de un espacio dedicado al ecumenismo, y a la meditación, de búsqueda de la espiritualidad. El artista aceptó el encargo, pero solicitó al mismo tiempo que se le permitiese aportar sus propias ideas acerca de las trazas del edificio. Tanto se implicó el pintor en la obra que, hasta cierto punto podemos considerar que el diseño le pertenece por completo, aunque fuesen dos arquitectos quienes firmaron el proyecto.

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Surgió así un conjunto de líneas austeras, con planta octogonal, sin ningún símbolo religioso y en el que sólo encontramos los catorce grandes murales que Rothko diseñó, dispuestos de forma individual o en tres tripticos, tal como puede apreciarse en la planta que adjuntamos. En estos grandes lienzos hay una búsqueda de la monocromía, que alcanza a la mitad del conjunto.

Tríptico central de la capilla. 

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Por lo demás, son predominantes los colores oscuros (negros, violetas, marrones), acentuando la simplicidad de la composición respecto a otras obras de momentos anteriores y presentando al mismo tiempo una clara tendencia al hermetismo, de forma que parecería como si la mayor introspección de Rothko en estas obras requiriese una actitud semejante del espectador.

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HYPERLINK "https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjc3RBW0j-mibVSoETB-zld4j_7gtyRfOPn0gqWcwuPfHPvJTSR8XlJFvhDQuOXn1_X7Unbfac_ibZcvaPAv9BGQk0-vERQZfhJzcmhFxnFC-Q4FkpQD4Kx4O6QeryCpIwQGewO55BlMmo5/s1600-h/newmanobelisco.jpg" INCLUDEPICTURE "https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjc3RBW0j-mibVSoETB-zld4j_7gtyRfOPn0gqWcwuPfHPvJTSR8XlJFvhDQuOXn1_X7Unbfac_ibZcvaPAv9BGQk0-vERQZfhJzcmhFxnFC-Q4FkpQD4Kx4O6QeryCpIwQGewO55BlMmo5/s400/newmanobelisco.jpg" \* MERGEFORMATINET
En definitiva, los cuadros de Mark Rothko son ahora, más claramente que en ningún otro momento, una llamada a la búsqueda de la trascendencia, aunque ésta pueda tener en muchos seres humanos unas claras connotaciones religiosas. Pero no es fe lo que hay en la obra de Rothko. Él mismo decía a los de Menil que los lienzos de la capilla le habían enseñado que "extenderse más allá de lo que pensé era posible para mí".

No sé bien a qué se refería Rothko con ese "extenderse". Para entonces su depresión crecía y acabaría por llevarle al suicidio en febrero de 1970. Un año después la capilla Rothko quedaba inaugurada, acompañada de un estanque que la refleja y en la cual se alza la obra "obelisco roto" de Barnett Newman.


James Turrell, el vacío es el sitio de la permanencia de lo sagrado. Es el espacio de la posibilidad, del encuentro y del inicio.

James Turrell, el artista de la luz
Es uno de los más grandes en el mundo de los artistas. Dentro del círculo del arte existe un notable reconocimiento a su nombre y a sus fascinantes y increíbles obras. Fuera de la comunidad artística quizás Turrell sea un hombre muy poco conocido.

Es el artista de la luz, de la percepción y los espacios, ha creado alguna de las más interesantes obras de arte del mundo. Sus obras son generalmente espacios llenos de luz con una gran percepción de lo que se está viendo.
INCLUDEPICTURE "http://elbauldejosete.files.wordpress.com/2009/03/skyspace-738906.jpg?w=378&h=246" \* MERGEFORMATINET
Una de sus obras,  Skyspace, es un habitación cerrada con cavidad para aproximadamente 15 personas, dentro los espectadores se sientan en bancos alrededor. Una apertura en el techo donde la noción de la luz adquiere una visión diferente del cielo.
La manera en la que Turrell instaura estados más allá de un mero espacio plástico, hace que el espectador entre en sí mismo y contacte con realidades mucho más profundas y trascendentes. El estado de introspección genera un encuentro con la imagen del vacío, en una existencia en la que el universo está contenido como un espejo de nosotros mismos.

INCLUDEPICTURE "http://elbauldejosete.files.wordpress.com/2009/03/gpc_work_large_183.jpg?w=354&h=271" \* MERGEFORMATINET
Otro de sus trabajos Acton, es una exposición muy importante en el Museo de Arte de Indianápolis, su trabajo es una habitación que parece tener un lienzo en blanco en el centro. En realidad es un agujero rectangular en la pared, iluminado de brillante forma por Turrell. Es tal el realismo que muchos de los visitantes incautos, intentan tocar el inexistente lienzo.
INCLUDEPICTURE "http://elbauldejosete.files.wordpress.com/2009/03/fenton_power_centre_james_turrell_lunette.jpg?w=290&h=400" \* MERGEFORMATINET
Su última y ambiciosa obra ha llamado la atención por su situación y aparatosidad. Es el increíble proyecto “Cráter Roden“.
El cráter Roden Turrell, es un largo proyecto que se está construyendo en un volcán inactivo, exactamente en el desierto Pintado en el norte de Arizona. Turrell compró el terreno con las donaciones de la fundación Guggenheim y algunos de sus simpatizantes.
INCLUDEPICTURE "http://elbauldejosete.files.wordpress.com/2009/03/turrelrodencrateraerial.jpg?w=271&h=311" \* MERGEFORMATINET
Su objetivo, convertir esta natural ceniza volcánica en un tremendo observatorio en el cráter del volcán. Diseñado específicamente para una completa visualización de todos los fenómenos celestiales. Buscando algunas respuestas como el calendario Maya.

En 1978 fue un difícil momento en la construcción, Turrell había trabajado en el proyecto desde 1972. Las expectativas eran terminar en 2 o 3 años. Viendo el trabajo realizado en varios años parecía imposible, dejó de recibir donaciones y su sueño quedó transformado en una obra de arte inacabada.
Jim luchó por encontrar financiación. En 1999, 21 años más tarde comenzó de nuevo el proyecto Cráter Roden y continua hasta el día de hoy. Un gran ojo observatorio anclado en un cráter de 3 kilómetros, cuyos planes de apertura al publico están programados para el 2011.

“Siento que mi trabajo es realizado por un ser, un individuo. Se podría decir que soy yo, pero no es verdad. Quiero crear una atmosfera que se pueda conectar con la mirada, al igual que el pensamiento sin palabras que viene en busca de la iluminación. El crater Turell trae los cielos a la tierra, vinculando las acciones de las personas con los movimientos de los planetas y las galaxias.”


Susan Crowley

Bibliografía:
Florenski Pável, La perspectiva invertida; Siruela 10. España
Michel Feher, Ramona Nadaff, Fragmentos para una historia del cuerpo humano; Taurus. España
Nicéforo el Patriarca, antirréticas; Siruela 22. España
Apuntes extraídos de Wekepedia.

Wednesday, April 7, 2010

La Belleza Pagana, Roma


La Belleza Pagana, Roma

Después del 431 a.C. Atenas fue asolada por la peste y tuvo que vivir la humillación total con la derrota en contra de Esparta en la Guerra del Peloponeso.
Desaparece el idealismo, el siglo V había sido apolineo, la belleza había conquistado su nivel más alto, el orden clásico.
Este ordenamiento había conquistado un estado del alma en la escultura tal y como lo anhelaba la filosofía clásica: Bien, Verdad y Belleza, los atributos de lo material, la materia como la posibilidad de la concretud trascendente.
La utilización de la forma bella llevó al cánon, y la utilización del cánon, terminó por desgastar su propia esencia.
El espíritu de artista, triunfo del estilo, había rebasado al alma creadora y había contenido su flujo. Estático, frío, inalcanzable. Los artistas trabajan para perfeccionar el estilo, se crean escuelas, en ellas los artistas plantean fórmulas de conocimiento. La forma atrapa al contenido.

El siglo V es un tributo a la belleza formal, al equilibrio en las formas, al deleite en los sentidos, pero esa armonía conquistada termina por dejarnos ajenos al proceso del artista; ahí está éste como en una escena de magia, entregándonos lo más bello de la forma humana, el cuerpo en su perfección, en la idea de la perfección. Dejándonos perplejos como espectadores que sin remedio debemos reverenciar el logro artístico.

¿Cuánto tiempo podría durar ese afán por la belleza aparente sin que nada la corrompiera? ¿Hasta dónde se pueden ocultar las emociones, el padecimeinto, la pasión desbordada?
Los límites que la belleza formal se exige, pueden volverse una cárcel para la imaginación. En tiempos difíciles como los que se vivían después de la Guerra y la peste, el arte sigue manteniendo la belleza aparente como un estigma, como la illusion que ya nadie quiere ver.

El artista que respeta un cánon, tiende a reprimir la fuerza dionisiaca; la expresión sirve a los intereses creados por un esquema dominante que tarde o temprano se agota.

La peste y la Guerra recuerdan a Grecia el horror de la muerte que recorre las calles en busca de víctimas que terminarán con una civilización apolinea.

La tragedia revive con una fuerza insospechada, ya no se habla de las cavilaciones de Edipo y su encuentro consigo mismo. Ahora, la tragedia plantea la eternal lucha entre Apolo y Dioniso, el reino de la fuerza ctónica en contra de la belleza impuesta.

La Medea de Eurípides es el ejemplo más claro que podemos encontrar:
Medea era sacerdotisa de Hécate, que algunos consideran su madre y de la que se supone que aprendió los principios de la hechicería junto con su tía, la maga Circe. Así, Medea es el arquetipo de bruja o hechicera, con ciertos rasgos de chamanismo.
Cuando Jasón y los argonautas llegaron a la Cólquida y reclamaron el vellocino de oro, el rey Eetes les prometió que se lo entregaría sólo si eran capaces de realizar ciertas tareas. Medea, traspasado su corazón por los dardos certeros de amor de Eros visita la tienda de Jasón y le proporciona pociones, ungüentos mágicos e instrucciones precisas para lograr su objetivo.
Con el bellocino de oro en sus manos, la expedición partió con la compañía de Medea, enamorada perdidamente de Jasón, y que había rogado poder ir con ellos a cambio de sus servicios. Jasón no solo había accedido sino que prometió hacerla su esposa, jurándole que le sería siempre fiel.
En Corinto Jasón abandonó a Medea, a la que el Rey pretendía expulsar, para unirse a su hija la princesa Glauca. Medea entonces, arrastrada por los celos, envió a Glauca como regalo de bodas un manto de irresistible belleza. Cuando Glauca lo recibió de manos de la sirvienta de Medea se lo puso de inmediato, liberando la magia contenida que la convirtió en una tea llameante. Las llamas consumieron totalmente a Glauca y a su padre, Creonte, que se abalanzó con intención de salvarla. A continuación, y para hacer el máximo daño a Jasón, Medea mató a los dos hijos que habían tenido en común.
Los habitantes de Corinto, bien en venganza por la muerte de Creonte o bien decepcionados por el comportamiento de Medea, la apedrearon en el templo de Hera y la obligaron a abandonar la ciudad en el carro de serpientes aladas que le había regalado su abuelo Helios.

Medea de Eurípidea es la revelación de la caída de Grecia.

Es el canto de la mujer que recupera la identidad telúrica, descendiente de la hechicera Circe, es capaz de asesinar, retomando el poder de la sacerdotiza, la mujer domina por última vez al mundo, lo ahorca sabiendo que en esto va su propia muerte.

Este es el fin de Grecia, el último signo de recuperación de La Madre Tierra como centro y fuerza del mundo. Apolo y Dioniso se enfrentan de Nuevo, Apolo es la mirada victoriosa de Occidente, Dioniso es visceral y espasmódico, come y siente.
Dioniso carga la materia de movimiento y de energía: los objetos están vivos y las personas son bestiales. Apolo paraliza a los vivos, convirtiéndolos en objetos de arte o de contemplación.
La objetivación apolínea es fascista, pero sublime; amplía el poder humano en contra de la naturaleza. La mirada occidental de Apolo, al hacernos visibles, nos da identidad. Su brazo extendido reaparece en los rituales renacentistas y en el ballet. Es la presencia del hombre que con su fuerza física contenida cede el paso a la mujer.

Eurípides hace que choquen los planos de la realidad. En medio del mundo de resplandecientes apariencias apolíneas surge una fuente ctónica que, originándose en las profundidades del caos primigenio, viene a disolver la forma. Lo inteligible se pierde momentáneamente en lo irracional, representando el flujo de lava ardiente de un cuerpo que se quema.

El alma era para el griego la forma del cuerpo. Con Medea se pierde ese cuerpo y el alma reinicia su flujo eterno cuando parte en en el carro de Helios.

El Korus griego se había erguido como un faraón con los puños cerrados y un pie ligeramente adelantado. Pero los griegos querían que su obra respirara, que tuviera movimiento. Lo que había permanecido inalterable durante miles de años en Egipto, se llena de vida en tan sólo un siglo. La mirada de Apolo libera, inscribe una línea en el horizonte que jamás se podrá borrar. Su paso decidido, la manera de encarnar un cuerpo, deja atrás a los dioses y nos lleva a pensar en lo humano, la belleza física en su desnudez, con una exposión absolutamente externa.
Ese ser de la belleza, la mesura y la perfección, es vulnerable, entre más bello y perfecto, más expuesto está a ser tocado, destruído.
Mientras más aspira a la perfección la vida de los atenenienses, más factible de venirse abajo puede ser.

En la obra el Laocoonte, vemos como este último reducto de la belleza clásica es arrastrado a la tragedia y al horror.
Mientras Laocoonte muere con sus hijos estrangulado por las serpientes, vemos como se rompe el entorno apolíneo del cuerpo. La fuerza emotiva del pasaje reside en el contraste brutal entre la afectada vanidad del sacerdote que ha retado a la diosa y la súbita disolución de sus rasgos que los paraliza en un grito mudo, desesperado. Apocalipsis.
El Laooconte es el final, es la determinación de que un mundo ideal no existe. Queda ahí, fijo en el trágico momento, recuerda a cada uno de nosotros la pérdida.
La era helenística fue larga y descentralizada, fue muy parecida a los tiempos que hoy vivimos: Intensa, ansiosa y sensacionalista. El arte helenístico rebosa sexo y violencia.

El arte helénico se extiende en el Mediterráneo como arte helenístico. De él surgirá el arte bizantino de Grecia, Turquía, Italia, con sus austeros iconos de la Virgen, Cristo y los Santos.

Pero antes, Roma retoma el ideal clásico griego con un afán de coleccionista; los romanos, concientes de que su inicio implicó una pérdida y terminará en un desenlace fatal, sustentan la belleza en un mundo ido, en el vacío lleno de imagines, en un pasado que jamás se podrá recuperar. Por eso el estoicismo romano, por eso los augurios, por eso el mal agüero. Rómulo y Remo, los dos hermanos que se juegan el poder, un augurio: Rómulo matará a su hermano y sera el primer gobernante de Roma, el ultimo se llamará Rómulo (476 d.C. muere Rómulo Agústulo y se extingue con él el Imperio romano) Roma es el inicio de una historia de la cual se conoce el trágico final.
Virgilio crea la Eneida a partir de un fragmento tomado de la Guerra de Troya. La Eneida es una epopeya romana escrita en el Siglo I a. C. por encargo del emperador Augusto, con el fin de glorificar, atribuyendo un origen mítico, al Imperio que con él se iniciaba. Con este fin, Virgilio elabora una reescritura, más que una continuación, de los poemas homéricos, tomando como punto de partida la guerra de Troya y su destrucción, y colocando la fundación de Roma como un acontecimiento ocurrido a la manera de los legendarios mitos griegos.
Se suele decir que Virgilio, en su lecho de muerte, encargó quemar la Eneida, ya fuera porque deseaba desvincularse de la propaganda política de Augusto, o bien porque no consideraba que la obra hubiera alcanzado la perfección que el poeta quería.

La imagen de Roma se extiende al mundo por sus logros guerreros, legislativos y arquitectónicos. La cultura griega ha llegado a nosotros a través de Roma. La cultura romana es altamente ritual, solemne y formal en la religion en el derecho y en la política. Los romanos a escepción de Adriano que era un helenófilo, no eran estetas.
La belleza es un don aprendido de Grecia, una búsqueda de atesorar la imagen del efebo suspendido en el tiempo, este ser de gracia no come, no bebe, no pasan los años por él, es todo físico sin físico. El efebo es un intento inútil de alejar de la imaginación la muerte y la decadencia.

El efebo, sexualmente completo en sí mismo, está recluído en el silencio, tras un muro. No es una introspección real sino un melancólica promoción de la muerte. Antinoo se ahogó. Su rostro es un pálido reflejo de la perfección en la que nada ha sido escrito. Una persona real no podría permanecer en ese estado sin deteriorarse o momificarse. El efebo es cruel en su lejanía, en su serena contención. La belleza entraña peligro.

Baco no es el equivalente de Dioniso. Baco es simplemente un dios del vino ruidoso y desenfadado, un borracho que hace reir.

La verdadera orgía griega significaba una pérdida mística de la identidad. Pero en las orgias de la Roma imperial, la persona no desaparecía. El romano decadente mantenía la observadora mirada apolínea alerta durante la fiesta báquica. El romano juega con una forma no la habita, el erotismo es su forma, no la transfiguración en el acto erótico. El menadismo desaparece de Roma y en su lugar entra el éxtasis imperial, la avaricia, ambición, ira, traición, muerte.

En Roma, la figura masculina se encarna en el gladiador, la femenina en la mujer que recorre las calles en busca de placer, la Mesalina que compite contra todas las prostitutas.
Los hombres y mujeres de Roma vivían una representación, se subían al escenario y jugaban roles de buenos y malos, incursionaban en el teatro no a modo de catársis, señalaban el problema moral pero no lo desentrañaban. Usaban el arte del teatro como un medio de escape, de justificación. En el teatro, como representación, es más fácil escapar de los problemas morales ya que se plantean a distancia. La gran diferencia con la tragedia griega es que se adentraba en lo inexorable, lo expurgaba a través de la transfiguración.

Durante siglos, los actores vivieron creando una illusion, son caprichosos y juegan con el ser. Expertos artesanos de humor y del gesto, pasan rozando la convención.
Los actores y los artistas son los primeros que registran los cambios sociales.
La decadencia de Roma fue la última escaramuza entre los elementos apolíneo y dionisíaco en la cultura pagana. La Diosa Madre (Cibeles) se convirtió en un ser sexuado que usaba el sexo a través del sadomasoquismo. La Gran Madre Romana está preñada de historia.

La mujer poderosa que entra al mundo masculino, se convierte en la gran madre, la sustituta de la sacerdotiza. La Gran Madre fue el foco de nuevas ansiedades y anhelos espirituales. Cibeles era para los primeros Padres de la Iglesia la enemiga de Cristo, es un monstruo. Es la diosa que mueve a la naturaleza, la que la desata. La Gran Madre es la puta de Babilonia que después será la Iglesia con todos sus crímenes. Es, hasta que el cristianismo se consolida, que la imagen de la mujer redentora aparece como la Virgen.
El cristianismo no podia tolerar la integración pagana del sexo, la crueldad y la divinidad. Expulsó a la naturaleza a los reinos inferiors, donde se plagaría de brujas medievales. Lo demonico se convertiría en demoníaco, en una conspiración contra Dios. El amor, la ternura y la piedad pasarían a ser las nuevas virtudes, las suaves cualidades del mártir. La Roma tardía oscilaba entre la fatiga y la brutalidad. La flagelación y la castración en los cultos de la Gran Madre eran símbolos de sacrificio en honor a la naturaleza. En el Imperio, la castración y flagelación eran la forma de humillar al cuerpo en contra de su propia naturaleza.

Desterrada por el cristianismo la Diosa Madre desaparece durante mil años.
Aunque destruyó las formas externas del paganismo, el cristianismo nunca llegó a romper la esencia de las imágines, la lengua, la idea. El cristianismo tendría el mismo recelo del judaísmo y evitaría la utilización de la imagen pero, con el tiempo, la misma imagen se convertiría en su vehículo publicitario más exitoso.
Una especie de arte rupestre en las catacumbas romanas se va elevando hasta las cúpulas bizantinas donde copiaron la gestualidad icónica griega y el estilo apolíneo definido, contundente. Los santos cristianos son los mismos personajes paganos, heroes y guerreros, investidos de la divinidad.

El mundo grecoromano es un vestigio que no tardará en encontrarse en la forma, por las imagines, en la sublimación del mundo occidental en la Edad Media. Unas veces a través del estilo, otras a través de la expresión, siempre en la búsqueda.

Susan Crowley

Florenski Pavel; La perspectiva invertida, Ediciones Siruela, 2005, España.

Paglia Camille; Sexual Personae; Yale university, 1999.

S.T. Coleridge, Lectures and notes;T Ashe, Londres 1982.

Spengler; La decadencia de Occidente; Espasa.

Kenneth Clark; El desnudo, 53

Eurípides; Medea, Tragedias I. Madrid Cátedra. 1985

Notas extraídas de Wikipedia sobre Medea, La Eneida.

Saturday, March 27, 2010

APOLO Y DIONISO, UNA MIRADA A OCCIDENTE


Los dioses griegos son personalidades definidas que se relacionan en un espacio dramático.
El primero en visualizarlo es un ciego: Homero.
En muchos sitios de la Europa del Este se sigue representando el poema de la Iliada y la Odisea a través de cánticos que se van modificando libremente

Fidias el gran escultor de la mitología, se encargó de corroborar las imágenes que Homero había creado en su cabeza y que sólo habían sido transmitidas por generaciones de manera oral. El arte de Fidias, que llevó a Grecia a su etapa clásica, fue hasta el siglo V, antes de esto el mundo griego era capaz de poner en juego las fuerzas dionisíacas y apolíneas y con esto equilibrar el cosmos.

(La Iliada
Narra la cólera de Aquiles; semi dios hijo de Tetis, una ninfa del mar y Peleo Rey de los mirmidones.
Los veinticuatro cantos o rapsodias, compuestos por 15,691 versos tratan en sí, de los nueve días finales del asedio a Troya; la obra inicia con la cólera de Aquiles, su retiro de la lucha y culmina con la muerte de Héctor (hijo de Príamo Rey de Troya y Hécuba).
Tras nueve años de guerra entre Aqueos y Troyanos la peste se desata en el campamento Aqueo, el adivino Calcas vaticina que la peste no cesará hasta que Criseida, esclava de Agamenon (comandante del ejército Aqueo), sea devuelta a su padre Crises, sacerdote de Apolo.
El Rey Agamenón entrega a Criseida, pero enojado arrebata a Aquiles su parte del botín, la sacerdotisa Briseida; afrentado Aquiles se retira de la lucha hasta en tanto el fuego Troyano no alcance sus naves. Inmediatamente su ausencia se nota en el campo de batalla, los troyanos encabezados por Héctor causan estragos en el campo de lucha, estando el enemigo muy cerca de las naves; Patroclos, escudero y amigo de Aquiles le ruega le permita participar en la batalla enfundado en la temida armadura de Aquiles.
Patroclos vestido o disfrazado como Aquiles causa temor entre los Troyanos y los pone en fuga; pero Héctor, matador de hombres no cae en el ardid y da muerte a Patroclos y lo despoja de la armadura de Aquiles. El dolor de Aquiles es muy grande, su madre Tetis pide a Hefestos, dios del fuego, fabricar una espléndida nueva armadura para su hijo Aquiles. Encolerizado Aquiles regresa al campo de batalla; deseoso de vengar a Patroclos, da muerte a tantos guerreros Troyanos que llena de cadáveres y sangre el lecho fluvial del rio Escamandro; indignado el rio lo ataca y se da una fiera lucha entre el semi dios
Aquiles y el Escamandro, la intervención de Hefestos permite la salida victoriosa de Aquiles.
Tras una persecución alrededor de Troya, Aquiles da muerte a Héctor, lo despoja de sus armaduras y como trato ignominioso, ata una cuerda a su carro de batalla y arrastra el cadáver de Héctor.



La Odisea
Consta de 24 cantos. Al igual que muchos poemas épicos antiguos, comienza “in medias res”, lo cual significa que empieza en mitad de la historia, contando los hechos anteriores a base de recuerdos o narraciones del propio Odiseo. El poema está dividido en tres partes.
En la Telemaquia (cantos del I al IV) se describe la situación de Ítaca con la ausencia de su rey, el sufrimiento de Telémaco y Penélope debido a los pretendientes, y cómo el joven emprende un viaje en busca de su padre.
En el regreso de Odiseo (cantos del V al XII) Odiseo llega a la corte del rey Alcínoo y narra todas sus aventuras desde que salió de Troya.
Finalmente, en la venganza de Odiseo (cantos del XIII al XXIV), se describe el regreso a la isla, el reconocimiento por alguno de sus esclavos y su hijo, y cómo Odiseo se venga de los pretendientes matándolos a todos. Tras aquello, Odiseo es reconocido por su esposa Penélope y recupera su reino. Por último, se firma la paz entre todos los itacenses).

Para narrar tanto la Ileada como la Odisea, no era necesario escribir los versos porque hacerlo hubiera implicado el que las ideas quedaran estáticas, el movimiento interno de la poesía le permitía variantes, omisiones y todo tipo de imágenes nuevas dentro del mismo poema en cada ditirambo o verso.

El mundo arcaico de Grecia genera una relación entre la naturaleza y la colectividad que busca el equilibrio. Conforme la sociedad va avanzando, se hace más tensa la fuerzas primigenia en contra del entorno social. Los Héroes legendarios, son el primer muro de contención y deberán vérselas con monstruos, furias y erinas.

Grecia es la primera cultura en establecer una separación entre culto celeste y culto terrenal. La grandiosidad griega es apolínea. Los dioses vivían en una cumbre que rozaba el cielo. Desde las alturas la tierra se mira con desprecio. En esa elevación se crea el conceptualismo e intelecto máximos de occidente.

Durante treinta dinastías, del faraón egipcio, un rey divinizado, masivo, ajeno, fuerza impositiva de un canon preestablecido, llegamos al “kuros” griego, un joven divinizado. Entre el imperio antiguo faraónico de Egipto y Fidias en Grecia transcurren dos mil años de historia, pero en la historia del arte hay sólo un paso. El paso que da la imagen, de una escultura de cuerpo cerrada, a una imagen que libera la masa del aire. El cuerpo y su movimiento, la fuerza de un paso adelante altera por completo la idea del arte. La historia del arte griego es la búsqueda de la perfección, a través del ensayo y el error.
Los dioses griegos son tan bellos como los humanos, su carne es sensual pero la gran diferencia es que es incorruptible.

La visibilidad de los dioses griegos es intelectual, es una simbolización del espíritu sobre la materia, es el triunfo del espíritu. El arte es una glorificación de la materia en el espíritu.

Grecia busca plantear su ideal en lo inteligible, lo determinado, lo mensurable, como opuesto a lo fantástico, lo vago, lo informe. Lo apolíneo es una línea trazada en contra de a naturaleza. La filosofía busca esclarecer el misterio, lo revela a través de una idea. Trabaja en la idea y rechaza cualquier imagen por idólatra. Sólo ciertas imágenes pueden ser representadas.
Debido a que la elevada condición genera arte, podemos asumir que en la naturaleza no hay pensamiento, ni idea, luego entonces, no hay arte.

El mundo griego transformó a las imágenes distantes y barbadas del mundo medio oriental en hermosos jóvenes o efebos. El arte del efebo llegó a ser el amaneramiento helenístico. Dejar atrás toda idea de la belleza arcaica, de la conexión con la tierra.


Apolo, asociado con Artemisa, buscan la belleza elevada. Por primera vez, una mujer es parte de esa cacería. Lejos ha dejado su vocación de ser fértil y se nombra amazona de la belleza occidental. La que ha sido creada por el hombre. Triunfo de la mirada estética. Apolo y Artemisa son la representación del rayo de la belleza, su mirada es fría, distante, poderosa.
Artemisa es la amazona del Olimpo, aquella que busca en la virginidad un derecho y busca en el bosque recuperar la fuerza natural.
La batalla entre griegos y amazonas es uno de los más grandes temas de Grecia. La amazonomaquia o lucha de las amazonas significa la lucha de la civilización en contra de la barbarie.
Sólo hubo una amazona que se dejó vencer ante el amor, Pentesilea. Aquiles lucha contra ella y la vence desenmascarándola.

Artemisa o su representación en copias romanas, es púdica, resiste el haber sido vista durante su baño en el río tapándose delicadamente. Es vulnerable, es al mujer sometida al mundo del hombre. Su cuerpo es un objeto descubierto que existe a partir de la mirada de quien la sorprende, la vulnera y la elige.

Palas Atenea, es la diosa elegida por los atenienses, es quien gana a Poseidón por derecho propio, por inteligencia. Es la diosa que surge del pensamiento de Zeus, de un dolor de cabeza espantoso, sale armada, con sus escudo con el rostro de Medusa y con la égida que es su protección natural y que está hecha de la piel de una cabra y de serpientes que representan la fuerza ctónica. Es un soldado inteligente, una mujer que jamás cumplirá con su función de mujer. Una diosa que protege a una ciudad y que, como guardiana, no descansa nunca.
Atenea es la pureza aterradora, reta todo y a todos.
Atenea nace de la agresión, tiene que abrirse camino. Es de una sexualidad dual pero no usa su sexualidad.

Atenea representa sólo el yo despierto, las energías diurnas. La Gorgona está en el pecho de Atenea pero no en su corazón.
Atenea actúa con frío cálculo. Es la fuerza de la astucia, esta divorciada de la tierra porque representa la inteligencia del hombre, elaborada por el hombre.
Se limita a funcionar y a estabilizar.


Dioniso representa la eliminación de la mirada occidental. Es el heredero de la gran madre, de la fuerza ctónica. Es el más grande de los dioses agónicos de las culturas mistéricas. De su culto surge los dos rituales que más han afectado a la cultura occidental: la tragedia y la liturgia cristiana.
Ditirambo o verso griego significa doble puerta, es abrir a una dualidad. Dioniso puede cruzar el umbral de la sexualidad y convertirse en ménade. Lo hace cuando las orgías dionisíacas lo provocan. Dioniso es un fluido, es humedad que baña la tierra y la fertiliza, es el liquido que preña a la naturaleza, funciona para continuar el ciclo de la vida.
Dioniso está en todo, nada le repugna porque es parte del todo, de las fuerzas de la tierra y en las del cielo. Dioniso nos recuerda que somos esclavos de nuestro cuerpo, es tormento y es angustia por no poder prolongar en el cuerpo la idea que tenemos de este.
Dioniso representa al placer doloroso, es el barbarismo y la brutalidad de la madre naturaleza. En Dioniso no hay serenidad, hay una ruptura del orden creado por el mundo apolíneo. La orgía dionisíaca terminaba en desmembramientos y mutilaciones.
La naturaleza dionisíaca es un cataclismo. En la danza son contorciones que casi rompen el esqueleto, parecidas a los concierto de rock y a los “raves”

Grecia buscaba el equilibrio entre la conciencia de orden y la fuga de energía dionisiaca, las fiestas o carnavales no eran espectáculos para distraerse, era un ritual de concentración que buscaba la catarsis. En el arte se pretende reconstruir ese pasaje. El carnaval con su máscara es poder revelar una realidad más profunda ocultando el rostro que a su vez oculta todo.
El cuerpo elegido, sustituto del dios, es sacrificado y hecho pedazos y esparcido o ingerido como semilla de la nueva vida.
Comerse a la divinidad es interiorizar la fuerza divina. Isis toma los pedazos de Osiris y con estos engendra a Horus.
En la última cena el Cristo toma pan y vino y lo reparte entre sus discípulos y dice “Tomad y comed todos de mi cuerpo…”. La transustanciación es un acto en el que no hay simulación, es el cuerpo y la sangre del Cristo.
Las religiones mistéricas implican una comunión, una unión de lo divino con lo humano. Es una vibración, un temblor, una entrada del tiempo mítico recuperando un tiempo que se ha reducido a ser lineal.

Lo apolíneo y lo dionisiaco. Los dos grandes principios occidentales, gobiernan la vida y el arte. Dioniso es la identificación y Apolo es la objetualización.
Dioniso nos transporta hacia otros lugares, tiempos y otras sensaciones. Apolo es la distancia fría y severa de la identidad y el pensamiento categórico occidentales.
Dioniso implica éxtasis, histeria, promiscuidad, emoción, discriminación de toda idea práctica.
Apolo es la obsesión el “voyeurismo”, la idolatría, la mirada fría y agresiva, la petrificación de los objetos.
La belleza completa es imposible igual que la armonía no puede ser. Nuestras ideas y sensaciones separan el cuerpo.
El arte refleja y resuelve el eterno dilema humano del orden contra la energía.
Apolo marca las líneas que encuadran a la civilización y que conducen la convención a la opresión y a la limitación.
Dioniso es la energía desatada, insensible, destructiva y derrochadora.
Apolo es la ley, la historia la tradición, la dignidad, y la seguridad de la costumbre y la forma.
Dioniso es la novedad excitante y tosca que se lleva todo por delante para volver a empezar.
Apolo es un tirano, Dioniso es un vándalo. Hemos sembrado el mundo de occidente de estas dos fuerzas, una la que nos lleva a las grandes creaciones, a los espacios construidos, a las ideas alcanzadas, la otra es la que cuestiona esos espacios para plantear otros y jamás terminar.

Apolo, unidad y pureza, Dioniso cambio y metamorfosis.
Dioniso es el que nos permite dejar de ser nosotros mismos. Apolo nos hace regresar a nosotros mismos.

Para Ernst Cassirer, el mundo mítico estaba lleno de imágenes caóticas, inestables, en proceso de metamorfosis, constantes. El mundo se encarga de ordenar las cosas y las propiedades.
El ser creador en cualquiera de sus posibilidades lucha por contener ese caos y volverlo imagen.
Las visiones oníricas son magia dionisíaca que actúa en la inflamación sensorial del sueño. El sueño es la caverna a donde descendemos noche tras noche; es la cama, la madriguera que nos conduce en el tiempo a otro tiempo, el tiempo primigenio.

Apolo se encarga de lo bello, lo visionario en cuanto es control de la energía, todo lo que tiene que ver con la vista. Con la distancia estética. El ojo es el punto de vista. La húmeda fluidez dionisíaca suaviza las afiladas aristas de las cosas.

Dioniso amplia la identidad pero mata la individualidad. Ésta pertenece al mundo de Apolo. El cristianismo intentó separar las fuerzas naturales del amor pero no lo ha logrado del todo. Dioniso otorga libertad de acción pero no derechos civiles. En la naturaleza entramos en el caos y participamos de la orgía sin posibilidad de apelación. En la cultura universal buscamos esa mesura que sólo imaginamos y que jamás tendremos del todo.

Si el ser humano se olvida del equilibrio que debe tener con la tierra, construye más alto, rebasa los límites, se vuelve soberbio, reta y se aleja pensando que es dios de su propio mundo. Por eso las caídas son más terribles. El entorno social se ha decantado sin tomar en cuenta que esa naturaleza existe. Por eso las cárceles, las leyes, la pena de muerte. El ser humano no acaba de entender su propia naturaleza, la disfraza de ley, derechos y moral.
Grecia ha quedado atrás, el triunfo de la forma, lo sublime conquistó el espacio y desterró al ritual, al reconocimiento en el arte, el amor y la religión.


Susana Crowley

Bibliografía:

Margaret Mead; Masculino y femenino (1949) Madrid, Minerva ediciones.
Mircea Eliade, Shamnism: Archaic Techniques of Ectasy, Nueva York 1964
Homero, Odisea. Espasa Calpe. (1994)
Jane harrison, Themis: A study of the Social Origins of Greek Religión (Cambridge, 1980)

Máximo Cacciari, El dios que baila, espacios de saber,Paidos, Buenos Aires 1999

Información extractada de Weekepedia.

Thursday, March 18, 2010

El nacimiento del ojo occidental


La mitología empieza con la cosmogonía, la creación del mundo. De algún modo, del caos surgió la materia. Al principio hay objetos y seres. Las cosmogonías varían de una sociedad a otra. Los cultos terrenales aceptan la prioridad y la primacía de la naturaleza. Para los cultos celestes como el judeo cristianismo, Dios creo a la naturaleza. Su conciencia lo precede y lo abarca todo.


En el génesis, la creación es racional y sistemática. La evolución de las formas avanza de manera majestuosa sin derramamiento de sangre o cataclismo. Cuando el “tremendum” se presenta, hay una contraparte, el hombre elegido para guiar al pueblo y perpetuar la especie (el arca, la salida del pueblo de Egipto etc.)

El Cosmos es una morada marcada para el hombre.
Dios es incorpóreo, no tiene sexo ni lo usa porque está más allá de él, está más allá de la naturaleza. La naturaleza pertenece a un estrato inferior que está controlado por quien todo fue creado.

Sin embargo Dios es claramente un él, es padre y no madre. Lo femenino está subordinado.
Eva es un trozo de la tripa de Adán.

La masculinidad, ordena, muestra un camino, piensa y, dentro de ese pensamiento crea, crea lo intelectual y crea la fuerza de la razón, crea el sistema social y crea a todos sus componentes.

El artista es parte de ese componente, por un lado lucha por ser parte de esta posibilidad de plantear el mundo desde su temperamento y por otro lado, sufre los embates al estar cerca de la naturaleza y tener su propia naturaleza.

El Génesis es una declaración de independencia masculina a partir de la cual se separa por completo de los cultos matriarcales.

Pero el espíritu nunca puede liberarse de la materia.

Sólo si la mente se imagina libre puede avanzar la cultura.
Antiguamente, cuando el hombre se reconciliaba con la naturaleza, quedaba atrapado en ella.

Los grandes logros de la cultura son su lucha contra la naturaleza.

El Génesis, en su manera de contar el inicio le da una oferta de esperanza al hombre, construye el mundo prescindiendo de las fuerzas femeninas.

El principio de la creación está lleno de asesinatos, actos violentos, masturbación, incesto, todo lo que la sociedad hoy en día encontraría reprobable, pero no había otra manera de poblar la tierra y de marcar la fuerza gobernadora sino como la muestra de la naturaleza misma, controlada.

Khepri Crea al mundo después de autofecundarse
Nut tiene genitales masculinos y femeninos
Se la solía representar como una mujer desnuda, con el cuerpo arqueado a modo de bóveda celeste, revestida de estrellas. Algunas veces como una vaca. También se representaba como una mujer que lleva en la cabeza un jarro de agua. Sus extremidades simbolizaban los cuatro pilares sobre los que se apoya el cielo.
Nut, diariamente paría al Sol que viajando sobre su cuerpo llegaba hasta su boca, desapareciendo en el interior (o en la Duat), renaciendo al día siguiente.
Caín y Abel tienen una lucha de la cual surge un victorioso que inicia a la humanidad.
Hera es hermana y esposa de Zeus.
Isis y Osiris son hermanos y padres de Horus
La diosa Hator es la madre de su padre y la hija de su hijo

El judeocristianismo no habla de un Dios artista. Por eso, rechaza toda posibilidad de creación, ajena a lo que éste creó, porque en toda creación hay algo sexual.

Más tarde veremos como, a partir del romanticismo, se restauran ciertos mitos arcaicos, devolviendo a la imagen de la mujer un papel central en la acción creadora.

La Gran Madre provenía de un momento anterior al de la agricultura, las primeras tribus sedentarias, iniciaron con la línea matrilinial.

La línea paterna es muy posterior y es una necesidad de la sociedad de crear un “status quo” diferente a lo que la naturaleza marca, porque lo que ella busca es la relación matrilineal que emparente al ser humano con la naturaleza.

La paternidad es una ficción legal.

La idea de matriarcado ha rondado a figuras como la Mona Lisa y la Venus del Milo y se han terminado por convertir en arquetipos culturales

La virginidad es un atributo que hace autónomas a las diosas y a ciertas mujeres del inicio de la cultura. Por eso son las diosas de la fertilidad, porque están en potencia de ser pero se quedan intactas. La Gran madre es virgen en cuanto es independiente de los hombres.

Imaginemos en la Edad media, la opción de ser abadesa y retirarse a la observación de la vida en un monasterio.

La Gran madre no necesita a un hombre para fecundar la diosa egipcia Net da a luz a Ra por partenogénesis o autofecundación.

La madre diosa da la vida pero también la quita.

La Virgen del cristianismo es una diosa que ha sido arrancada de las fuerzas naturales, por eso pisa a la serpiente y se eleva como intercesora del hombre…

El Cristo original era un personaje femenino por eso pedía amor y daba amor. El Cristianismo como hijo del judaísmo se levantó contra los cultos paganos.

La naturaleza divina fue hombre y sobre esto se sustentó la creencia.

El cuerpo es el centro ritual en el que se lleva a cabo toda acción, su efecto nos hace evidente la realidad otra. La castración ritual sólo se puede hacer con piedras, cualquier otro material estaba prohibido ya que esto hace que la propuesta originaria varíe por completo. Es un recordatorio del inicio y diferenciación del ser humano con la naturaleza, entre más me marco, menos natural soy.

Lo curioso es que el ser contemporáneo trata de llevar a cabo el ritual para regresar a la naturaleza, re ligarse con la naturaleza.

Conforme la cultura fue evolucionando, la imagen de la mujer se emparentó cada vez más con las hechiceras, gorgonas y Furias, la vagina dentada era un paso que el héroe tenía que lograr antes de considerarse triunfador en el mundo. Rompe los dientes de la vagina y así la convierte en mujer, la posee y la vence.

La Gorgona era una especie de vagina dentada, en el arte arcaico se representa con un gesto burlón, grandes colmillos y la lengua fuera. Tiene serpientes en el cabello o alrededor de la cintura.
Es el espectral fuego fatuo de la noche. Perseo es el héroe que puede decapitarla siempre y cuando no la mire de frente. Perseo es el héroe triunfador. Por eso, en su escudo, Perseo lleva la imagen de la Gorgona.
Es un amuleto para evitar los malos espíritus.

Dentro de la historia del arte tenemos muchos amuletos, apropiaciones que el artista hace para contener a la naturaleza, porque él sabe que es vulnerable ante ella. Sólo la obra de arte le pone un dique a la muerte.

La transición de la naturaleza a la mujer como objeto, la descubrimos en la esfinge, era un demonio de destrucción y mala suerte, que se representaba con rostro de mujer, cuerpo de león y alas de ave.

El enigma con el que vence a todos los hombres, es el inasible misterio de la naturaleza que en cualquier caso terminará derrotando a Edipo. Cuando descubre su propia naturaleza, matar a su padre y apariarse con su madre, se da cuenta que no hay ley social que lo haya contenido, la exagerada razón raya en la locura.

(Edipo era el hijo del rey de Tebas y al nacer, el Oráculo de Delfos auguró a su padre, Layo, que el niño, una vez adulto, le daría muerte y desposaría a su mujer. Layo, queriendo evitar tal destino, ordenó a un súbdito que matara a Edipo al nacer. Apiadado de él, en vez de matarlo, el súbdito lo abandonó en el monte Citerón, colgado de un árbol por los pies, los cuales perforó. Un pastor halló el bebé y lo entregó al rey Pólibo de Corinto. Peribea o Mérope, la esposa de Pólibo y reina de Corinto, se encargó de la crianza del bebé, llamándolo Edipo, que significa ‘de pies hinchados’ por haber estado colgado.
Al llegar a la adolescencia, Edipo, por habladurías de sus compañeros de juegos, sospechó que no era hijo de sus pretendidos padres. Para salir de dudas visitó el Oráculo de Delfos, que le auguró que mataría a su padre y luego desposaría a su madre. Edipo, creyendo que sus padres eran quienes lo habían criado, decidió no regresar nunca a Corinto para huir de su destino. Emprende un viaje y, en el camino hacia Tebas, Edipo encuentra a Layo en una encrucijada, discuten por la preferencia de paso y lo mata sin saber que era el rey de Tebas, y su propio padre. Más tarde Edipo encuentra a la esfinge, un monstruo que daba muerte a todo aquel que no pudiera adivinar sus acertijos, atormentando al reino de Tebas. A la pregunta de «¿cuál es el ser vivo que camina a cuatro patas al alba, con dos al mediodía y con tres al atardecer?», Edipo respondió correctamente que es el hombre, quien gatea cuando bebé y se apoya en un bastón cuando viejo. Había también otro acertijo: «Son dos hermanas, una de las cuales engendra a la otra y, a su vez, es engendrada por la primera». Edipo contestó: el día y la noche. Furiosa, la Esfinge se suicida lanzándose al vacío y Edipo es nombrado el salvador de Tebas. Como premio, Edipo es nombrado rey y se casa con la viuda de Layo, Yocasta, su verdadera madre. Tendrá con ella cuatro hijos: Polinices, Eteocles, Ismena y Antígona y los dos hermanos se enfrentarían más tarde entre ellos a muerte por el trono tebano.
Al poco, una terrible plaga cae sobre la ciudad (la peste), ya que el asesino de Layo no ha pagado por su crimen y contamina con su presencia a toda la ciudad.
Edipo emprende las averiguaciones para descubrir el culpable, y gracias a Tiresias descubre que en realidad es hijo de Yocasta y Layo y que es él mismo el asesino que anda buscando. Al saber Yocasta que Edipo era en realidad su hijo, se da muerte, colgándose en el palacio. Horrorizado, Edipo se quita los ojos con los broches del vestido de Yocasta en señal de la ceguera que siente por no haber visto la realidad antes y ordena a Creonte, que lo expulse de la ciudad. Sólo su hija y hermana Antígona le guía por donde tiene que caminar. El libro concluye con uno de las caracteriscticas del teatro griego, la catarsis, expuesta por el coro, "...Nadie es dichoso hasta que muere...").

Furias y erinas son vengadoras. Las furias fueron creadas cuando las gotas de sangre de Urano que fue castrado por su hijo Cronos.
Pegaso surge de las gotas de sangre regadas de la cabeza de Medusa. En los primero rituales se regaba sangre y se degollaban gargantas para propiciar la fecundación del mundo.

Las sirenas cantaban atrayendo a los marinos, a su alrededor tienen un montón de huesos de sus vencidos. Cuando las sirenas triunfan, triunfa la naturaleza.

Circe la que seduce a Ulises, es Lilith, la primera mujer de Adán, cuyo nombre significa “de la noche” Lilith es una diosa del viento de la tradición babilónica, veía el sexo como una forma de ascensión; Lilit rivaliza con los hombres por su belleza corpórea.
(Lilit (o Lilith) es una figura legendaria del folclore judío, de origen mesopotámico. Se la considera la primera esposa de Adán, anterior a Eva. Abandonó el Edén por propia iniciativa y se instaló junto al Mar Rojo, uniéndose allí con Asmodeo, que sería su amante, y con otros siervos. Más tarde, se convirtió en una bruja que rapta a los niños en sus cunas por la noche y se une a los hombres como un súcubo, engendrando hijos (los lilim) con el semen que los varones derraman involuntariamente cuando están durmiendo (polución nocturna). Se la representa con el aspecto de una mujer muy hermosa, con el pelo largo y rizado, generalmente pelirroja, y a veces alada)
Afrodita, Circe y Lilith son la belleza aparente que oculta el horror de la naturaleza y engaña al héroe.

En La Pieta de Miguel Ángel tenemos a la virgen triunfadora por el cristianismo como intercesora, pero en esta ocasión, esta virgen sostiene a su hijo Cristo, del que la iglesia dice es esposa e hija y lo toma como si fuera un Adonis, imagen que encarna la belleza del Cristo.

Miguel Ángel lleva todo el paganismo a una escena sagrada y no puede renunciar a su naturaleza de artista. Hay algo de sensual y extremo en la imagen de “La Pieta” que nos hace pensar sobre si Miguel Ángel buscaba reflexionar sobre el sexo y la religión desde el punto de vista paganos.



¿Cómo empezó la belleza?

En occidente, el arte aleja a machetazos a la naturaleza.

Los cultos terrenales, al suprimir el ojo, encierran todo en el vientre de la madre. La naturaleza es la fuerza primordial, estridente y turbulenta.
La belleza es el arma que se crea para defendernos de ella.
Por medio de la belleza hacemos objetos, dándoles límites, simetría, proporciones.
La belleza detiene y paraliza el flujo aniquilador de la naturaleza.
La belleza es una creación colectiva del hombre

Fue en Egipto donde el arte se liberó por primera vez de su esclavitud delante de la naturaleza.
El arte tiene por condición su inutilidad mientras no sirve a algo más.
La belleza es el permiso para vivir del objeto artístico.

El objeto vive por sí mismo, como un Dios
La belleza es la luz interior del objeto artístico.
Esto nos lo dicen nuestros ojos.

La belleza es nuestra válvula de escape de la lóbrega envoltura de carne que nos aprisiona.

En Egipto el rey era la cabeza y el pueblo el cuerpo.
El faraón es un ojo sabio que jamás parpadea. Unifica lo disperso.
Fue la primera experiencia humana de la concentración condensación y conceptualización.

El faraón tenía un punto de vista una línea visual apolínea.
Egipto inventó la magia de la imagen, inventó el glamour, la belleza como poder y el poder como belleza.
Los aristócratas egipcios son los primeros “beautiful people” de la historia.

Las treinta dinastías egipcias se encuentran al lado de un río que genera toda la historia de una cultura. En el nace todo y se destruye todo. Frente a él está el sol que nace y muere todos los días.
La forma artística masculina se forma en Egipto. Es la primera que tiene “un ojo” revelador.
Las pirámides son una estructura cuadrada, angulosa contra las ondas de la naturaleza. Son escaleras celestes para un culto celeste.
La piedra hace arte de permanencia.
El obelisco es un falo que apunta al infinito, domina, centra en el poder toda su fuerza.
La imagen de Kefren es un reto a lo femenino, es una estética masculina.
Egipto es el primero en pasar del culto femenino a la belleza de la mujer. Los egipcios inventaron la elegancia que es simplificación y reducción, es la abstracción de una idea cultivada.
El busto de Nefertiti llama la atención por lo cercano que nos parece y al mismo tiempo es una imagen distante.
Nefertiti es lo opuesto a la Venus de Willendorf, es el triunfo de la imagen apolínea sobre la deformidad y el horror de la madre tierra.
El ojo occidental está alerta. Ha forzado a los objeto a entrar en un marco inmóvil. Nefertiti es el ojo de occidente. Irradia sensualidad y glamour. Data del reino de Akhenaton de 1375 AC. A pesar de que es una de las imágenes más conocidas de la historia del arte, ha sido al reproducida, ajustada a nuevos cánones, la original es dura e irreal.
Le falta un ojo. Probablemente se lo robaron o la castigaron cegándola los enemigos de esta dinastía.
Si la observamos con más detenimiento descubrimos que es casi un androide. Sus ojos son fríos imitan la mirada de un gato. Es la autoridad autodivinizada. Su fuerza seductora nos atrae y nos repele. La cabeza está deformada hasta el exceso. Es pensamiento superlativo. No tiene hombros ni cuerpo. Es pura cabeza porque es idea, es belleza creada por el hombre, una abstracción.
La idea de la belleza está basada en una cantidad enorme de exclusiones. Ya no es mística, es una forma contundente, definitiva, no permite interpretaciones metafísicas, es lo físico puro en idea.

Lo apolíneo aprisiona, Nefertiti está atrapada en su propia imagen.

Susana Crowley.

Bibliografía:

John A. Phillips; Eva la historia de una idea; 451,.Breviarios, Fondo de Cultura Económica.

Paglia Camilla, Sexual personae; 1990 yale University.

Tracey Warr, el cuerpo del artista; Phaidon.

E.M. Gombrich, La Historia del arte, Edit. Debate, 1995.

Arte Primitivo


En el principio…


En el principio estaba la naturaleza. Telón de fondo sobre el que se basan y sobre el que se han formado nuestras ideas sobre Dios.

La naturaleza es problema supremo. Tenemos que regresar al inicio para esclarecer la fuerza de la naturaleza en el ser humano, que lo ligan a eso que no es creado con el hombre.

El sexo es la naturaleza en el hombre; en el cuerpo que es su paisaje, se dibuja la parte que no es racional, que sólo tiene por condición ser.

La sociedad es una construcción artificial, una defensa contra las fuerzas de la naturaleza. Sin la sociedad, estaríamos a merced del mar de barbarie que es la fuerza ctónica (de la tierra).

A pesar de que los cambios de la sociedad tienden a modificar el entorno, poco a poco o de golpe, ningún cambio social transformará jamás a la naturaleza.

No somos las criaturas favoritas de la naturaleza, sólo somos parte de un mecanismo que la conforma.

La huida y el miedo marcan el inicio de la vida humana. La religión se deriva de la hechicería, de los rituales con los que se intentaba negociar con los elementos.

Basta con el más leve guiño de la naturaleza para que todo quede en ruinas (incendios, inundaciones, cataclismos, tornados, huracanes).

El desastre se abre sobre los buenos y sobre los malos. La vida civilizada requiere un estado de ilusión permanente.

La sexualidad y el erotismo constituyen la compleja intersección de la naturaleza y de la cultura en el cuerpo.

El sexo es poder. La identidad es poder. Las relaciones de occidente son de dominio. La ley universal “para que algo se cree, algo tiene que ser destruido” opera en el espíritu y en la materia.

La sexualidad humana es el punto más cercano y semejante a la fuerza de la naturaleza, es la naturaleza misma, desbocada, instintiva, poderosa, ocurre.
En ella no existe moral ni buenas costumbres, es un impulso primitivo. El deseo es el reflejo espectral de ese mundo primitivo. Un impulso.

La cultura, entonces, se opone a nuestros instintos.

Entre más triunfa un estilo más distancia hay con el impulso primero.

La limitación del espíritu por la materia, es un ultraje para la imaginación.

El sexo es demónico. Daimon, para los griegos es la fuerza dionisíaca. Es la sombra, con fuerzas negativa y positiva en igual condición.

Durante el día somos criaturas sociales, pero por la noche descendemos al mundo onírico, donde reina la naturaleza, donde la única ley es el sexo, la crueldad y la metamorfosis. En la vida del artista, lo demónico se cuela en todo momento, el erotismo. La noche está presente luchando contra el orden y la virtud. Los ojos del artista revelan esa parte oscura, a través de su temperamento.

No se puede entender el sexo porque no se puede entender la naturaleza. La ciencia es un método de análisis lógico de las operaciones de la naturaleza.

La ciencia occidental es un producto del espíritu apolíneo: espera ahuyentar y vencer a la noche arcaica por el procedimiento de nombrar y clasificar, con la fría luz del intelecto.

Nombrar es conocer, conocer es controlar.

Las culturas orientales nunca se han enfrentado a la naturaleza, más bien su forma es la obediencia, no la confrontación. No hay nada, sólo energía.

Occidente conoce por la vista. De lo que percibimos surge el arte. Es lo que identificamos, nombramos, reconocemos. En el reconocimiento está el control, se aleja el miedo.

Decimos que la naturaleza es hermosa, pero se nos olvida que inmediatamente después de lo hermoso, está la fuerza demónica, lo telúrico, lo “ctónico”, lo dionisíaco. La belleza de la tierra contiene su propia destrucción.

Mientras nosotros la vemos bella, la estamos reduciendo a nuestra expectativa, pero sólo estamos ocultando toda su fuerza.
Las primeras culturas occidentales plasmaban la fuerza de la naturaleza, creando una catarsis en el espectador. El elemento trágico se representaba en el personaje que tenía que padecer para conocer, para conocerse, para experimentar su naturaleza.

La catarsis se lleva a cabo en el ritual del teatro que es religioso. La comedia es la conclusión y liberación.

La tragedia es la disyuntiva que debe ponerse el héroe entre ser civilizado y primitivo. La mujer en la tragedia no tiene problema porque es su propia naturaleza, desplazándose en el espacio dramático en el que actúan dioses y héroes indistintamente.
Medea, por su propia naturaleza, puede matar a sus hijos.

La tragedia del elemento trágico es que se volvió una representación.

La cultura occidental se retiró de la realidad biológica de la mujer; Yin y Yan chinos son fuerzas equilibradotas, Kalhi, en la India es dadora de vida y destructora; Shekhina judía es la fuerza femenina de Dios, la revelación de la luz de Dios.

Las primeras culturas reconocen en lo femenino toda la fuerza de la tierra, la invocan para que propicie los ciclos naturales. Las caderas, el vientre, los genitales son una manera de hablar de la naturaleza. El hombre inventa las culturas celestes en las que un dios es el creador del universo para alejar el miedo que le representa lo femenino.

La ironía es que todo lo que utiliza la mujer en la actualidad para liberarse de lo masculino, es creado por el hombre.

El hombre pasa de la fuerza del cuerpo (dionisiaca) a la fuerza de la belleza por la cabeza (apolínea). La belleza en su concepción masculina.
El hombre ha creado la ciencia, la tecnología, filosofía, deporte, arte como oposición a la naturaleza.

Los ciclos de la mujer son los ciclos de la tierra, empiezan en un punto y terminan en ese punto, no sirven para nada, les basta con ser.

La historia evolutiva incluso la apocalíptica, es masculina, es un deseo de controlar el mundo. “Yo le pongo principio y le pongo fin”.
En la vida tribal, la mujer tiene una identidad ampliada o colectiva; las religiones tribales honran la naturaleza y se subordinan a ella. Honran a lo femenino. Pero la mujer no es libre porque no tiene elección, sólo puede aceptar. El hombre tampoco es libre porque vive para contar una historia, encomienda que le fue otorgada al no poder ser parte intrínseca de la naturaleza.

Los cultos celestes replegaron la fuerza de lo femenino a un segundo plano. El alto clasicismo es un logro apolíneo.

La Biblia se aleja de la naturaleza “ctónica”, mostrando a una serpiente que está dentro de Eva, no fuera. Ella es Edén y serpiente. El demonio es la mujer. En cualquier momento puede desatar las fuerzas de la naturaleza, (Lady Mcbeth).

El cuerpo de la mujer es un laberinto en el que el hombre se pierde, es lo contrario a la genitalidad masculina, que es evidente.

El amor se crea como un sortilegio para contener el miedo al sexo. Es un combate contra la fugacidad.

La belleza, un éxtasis visual, nos seduce y nos permite actuar, es la modificación apolínea de lo “ctónico”.
La belleza en la mujer es una manera de reducir todos sus componentes telúricos a la idea de objeto controlado creada por el hombre.

A partir del romanticismo, el arte es una búsqueda de adecuar el misterio femenino con la naturaleza y el mundo ético del hombre.

La poesía es la emoción en palabra, fluye y conecta al cuerpo con el espíritu. Cada palabra es una palpitación de la lucha entre el espíritu y el alma.

La emoción es pasión, un continuo de erotismo y agresividad.

Para que el espíritu se libere de la materia, los cultos celestes tienen que vencer a los cultos terrenales. Irónicamente, cuánto más se piensa con claridad apolínea más participa la mujer moderna en la negación de su sexo.

El paganismo es la exaltación del culto femenino, en el cristianismo todo este culto se anula y se crea la imagen de la Virgen como intercesora de Dios con la humanidad.

La naturaleza tiene su máximo esplendor al borde de su profundo deterioro:
El arma más eficaz contra el flujo de la naturaleza es el arte. La religión, los rituales y el arte empezaron siendo uno, y todavía sigue habiendo en el arte un elemento religioso o metafísico. Por minimalista que sea, el arte no se limita a ser un simple diseño, un compromiso con la belleza formal o evidente. Es, siempre, una forma ritual de reordenar la realidad.
El arte es un hechizo, el primer artista era un hechicero, luego fue sacerdote. El artista actual, sigue tratando de controlar la fuerza de la naturaleza, la que no se puede explicar.

El arte es orden, el orden no necesariamente es justo, amable o hermoso. El orden puede ser arbitrario, violento, cruel.
El arte no tiene nada que ver con la moral.

Los temas pueden ser presentes o no, son secundarios siempre. Su función es asentar la obra de arte en un espacio o tiempos concretos.

El artista no hace su arte para salvar a la humanidad, lo hace para salvare a sí mismo.

El arte es un lugar sagrado. Todo lo que entra a ese nuevo espacio es transformado. Es el teatro, la caverna, la hoja en blanco, la materia y el espacio escultórico, del lienzo, hasta la estrella de Hollywood.
Son seres hechizados que entran a una ventana, quedan ahí atrapados creando su propio tiempo y nunca podrán volver a salir de él.

Cualquier acto abominable en la vida real, exalta nuestros sentidos en la transfiguración artística.

El ojo occidental, es la mirada apolínea, delante del paisaje natural dionisíaco, la historia de la cultura es la manera en la que la fuerza de la sociedad se impone a la fuerza natural.

¿Erotismo o pornografía? ¿Arte o no?

La pornografía es arte ya que toma elementos de la naturaleza. Es lo popular que busca desentrañar lo oculto y hacerlo aparecer a los ojos del espectador.
Arte es contemplación y conceptualización, es el exhibicionismo ritualizado de los misterios originales. El arte ordena la brutalidad ciclónica de la naturaleza. El arte está lleno de actos transgresores, la fealdad y la violencia de la pornografía reflejan la fealdad y la violencia de la naturaleza.
La pornografía surge en una necesidad de identificar el espacio imaginario, si se prohíbe sólo se margina y crea más angustia.
Estamos siempre impregnados de lo sensorial y el sueño. El despertar emocional, es un despertar sensual, el despertar sensual, es sexual.

No hay nada menos erótico que una playa nudista, el sexo necesita del ritual para poder ser. No es hermoso, no es bonito, su belleza está en función del proceso.

La dialéctica pagana de Apolo y Dioniso se ajustaba plenamente y con total precisión a la establecida entre el espíritu y la naturaleza. El amor cristiano tuvo que inventar un Demonio (derivación del Daimon) para centrar el odio y hostilidad humanos. La psicología ha hablado de una descomposición social que arruina los ideales individuales sin reconocer que el individuo es esencialmente dominante. Entre más avancemos en el conocimiento, más lejos estaremos de las fuerzas naturales. No podemos hablar de la furia de la madre naturaleza y suponer que Jehová controla la fuerza de los elementos. No hay accidentes, sólo la naturaleza descargando toda su fuerza.
En el arte, las fuerzas de creación se concentran en la visión individual. El erotismo es la fuerza de vida que eleva al ser humano.
En cuanto hay imaginación, hay mito, en cuanto el mito se desarrolla, hay magia. La magia propiciada es la religión, la religión y el arte, como el erotismo, son la esencia creadora del ser.
El arte es nuestro mensaje desde el más allá el mensaje que nos transmite de lo que es capaz la naturaleza.
El arte occidental es la forma que lucha por despertarse de la pesadilla de la naturaleza.

Susana Crowley

Bibliografía:
Paglia Camille; Sexual Personae, 1990, By Yale University, Edit. USA.

La memoria del cuerpo en la historia del arte


Capacidad física, mecanismos de movimiento, anatomía, relación materia espíritu, evocación de un espacio religioso, receptáculo del erotismo, explorador hacia la muerte; el cuerpo humano es el centro de la reflexión filosófica y artística de este curso.
A través del cuerpo, iremos explorando las distintas épocas e interpretaciones que éste ha tenido.

Del sujeto al objeto, del campo de creación a su destrucción, del mito a la degradación, del interior al exterior, el cuerpo es la materia primera con la que cuenta el artista.



El cuerpo y la mitología:
El cuerpo de los dioses,
Del cosmos al cuerpo,
Cuerpo, espacio iniciático.
(Arte clásico de Grecia y Roma)


El cuerpo y la religión:
Cuerpo oscuro
Cuerpo de la iluminación
(Arte de la Edad Media)


El cuerpo y el arte:
El automatismo clásico
(Renacimiento)


El cuerpo y el erotismo:
El amargo don de la belleza
(El Barroco)


El cuerpo y lo sublime:
La imposición del cuerpo bello
(La Academia)


El cuerpo y su destrucción:
Los límites del arte en el cuerpo
(Expresionismo y neoexpresionismo)

El cuerpo y el vacío:
El uso y el abuso del cuerpo
La heridas
Acerca de la muerte.



Curso impartido por:
Susana Crowley
Maestra de Historia del arte
Martes 19:30
Dirección:
Costo: $ 6000.00
Inicio: 09 de febrero del 2010
Informes: ZUZAN8@PRODIGY.NET.MX